dimanche 25 mars 2012

Purim- hacia Pessah - -pésaj - Pascua judia





Pésaj
Purim

El día de Purim se halla incluido en los treinta días anteriores a Pesaj.
Torah en familia.
Pessah: En la comunidad judía conmemoramos el fin del yugo al que Egipto sometió durante dos siglos al pueblo hebreo, hace más de 3300 años. Y su marcha por el desierto, encabezada por Moisés, hacia la Tierra Prometida, relatada en el libro bíblico del éxodo.

jeudi 22 mars 2012




y pensar que han abierto una pAgina en Facebook en

homenaje a su asesino. HORRIBLE mundo el que vivimos.

mercredi 21 mars 2012

dolores de muela ante la inminente crecida de poemas sin podar en las redes sociales.


Felicidades a los poetas en este comienzo de primavera,
y a los dentistas que se ocupan de extraer los malos versos.

Recomiendo pociones de trébol ante la inminente crecida
de poemas sin podar en las redes sociales.


En fin, es el Día Mundial de la Poesía

lundi 19 mars 2012

pedido





Cuando dos personas están bajo la influencia de la más violenta, la más insana, la más ilusoria y la más fugaz de las pasiones, se les pide que juren que seguirán continuamente en esa condición excitada, anormal y agotadora hasta que la muerte los separe.

George B. Shaw.

El internado del Opus Dei





LOS MEAPILAS DE IZQUIERDAS

Camilo José Cela

“En España hay meapilas de derechas y meapilas de izquierdas; para mí tengo que éstos son todavía más peligrosos, quizá también porque son más puritanos y estrechos, más de cogerse el alma y sus tres potencias con un papel de fumar Los meapilas de izquierdas (que son tan de derechas como los otros, aunque no lo saben) hablan siempre con palabras muy cultas y relamidas, pasan por alto todas las gloriosas páginas procaces que se escribieron en los Siglos de Oro y antes y después, son proclives al uso de los puntos suspensivos y mencionan en latí (lengua culta) los diáfanos conceptos que se avergonzarían de nombrar en castellano (lengua vulgar). A mí me parecen unos cursis de tomo y lomo, pero mi opinión personal - precisamente por mía - es lo de menos y tiene poca importancia. los meapilas de derechas, de vez en cuando, hasta se emborrachan y van de putas, pero los de izquierdas, que proceden por razones de principio, beben tan sólo zumo de frutas sin fermentar y no van ni a los toros.

Los meapilas de izquierdas suelen tener razón en lo que piensan, menos razón en lo que dicen y casi ninguna razón en lo que hacen y cómo lo hacen; de ellos no se puede decir que sean de pensamiento, expresión y acción consecuentes, ya que el desequilibrio recíproco lastra esas nociones emparentadas y - en teoría - condicionadoras. Los meapilas de izquierdas tienen tanta aversión al sexo como los jesuitas (que no son los meapilas de derechas, aunque sí sus educadores) y si se deciden a operarse de fimosis, cosa que está siempre por ver, lo hacen a destiempo y cuando ya es lo mismo, porque, muerto el perro y desaparecida la rabia, poco importa quitarle o no quitarle el bozal; con los perros bravitos deben tomarse precauciones que huelgan, por razones obvias, con los mansos o los viejos, y la fimosis es el bozal que la Naturaleza puso - ella sabrá por qué - al balanus o bellota de quienes hablan en latín.

Los meapilas de izquierdas son atildados en el vestir, curiosines en el gesto y muy solemnes en el discurso, que salpican de citas clásicas de Séneca y Cicerón; como es frecuente que tengan lecturas y buena memoria, hay que prestar suma atención a cuanto dicen, ya que, al menor descuido, lo dejan a uno con el ignaro trasero al aire y en postura no poco ridícula y ruborizante.

En el trasfondo de la historia de España late, como una constante a la que no es posible volver grupas, la presencia de los meapilas, de derechas o de izquierdas, aleccionando al paisanaje con una vocación ilimitada y que no conoce la fatiga. La contumacia de los meapilas - que se creen no sólo en posesión de la verdad, sino en el sacrosanto deber de transmitirla - es tema que deberían estudiar los psiquiatras, por el haz, y los sociólogos, por el envés; a mí me parece que podrían obtenerse muy útiles consecuencias de la buena marcha de la república y el oportuno gobierno de las mesnadas.

Uno de los signos diferenciales que pudieran distinguir a los meapilas de izquierdas de los de derechas es su actitud ante el derecho penal positivo, que los segundos entienden como ejemplar escarmiento y los primeros como terapéutica de reintegración a la vida en sociedad. Lo más probable es que no sea cierta ni la una ni la otra cosa, pero, como el meapilismo de centro es concepto que no funciona con flexibilidad bastante, más nos vale orillar esta cuestión, que habría de confundirnos. El Sumo Hacedor de los meapilas de izquierdas es noción calcada del Dios de los meapilas de derechas y, en nombre del uno o del otro (que es también el uno), se adoptan posturas rígidas e irreversibles de muy escasa utilidad política.

La coincidencia de los meapilas de izquierdas con los de derechas se produce, antes que en ningún otro lado, en la contemplación del sexto mandamiento (que los meapilas de izquierdas no llaman ni mandamiento ni sexto) y su deleitoso y benefactor quebrantamiento, cuya sola idea les sulfura; la verdad es que hay gustos para todo y tampoco escasean las ganas de dar la lata. La castidad no es una virtud (aunque se tenga por virtuosa) ni la lujuria un vicio (aunque se tenga por viciosa), ya que lo más probable es que, la una y la otra, no sean sino la expresión de un determinado índice hormonal.

Los meapilas, de la una o de la contraria banda, suelen tener malas pulgas y llevar con ánimo cascarrabias las disparidades de criterio. los meapilas de izquierda se dejan matar antes por el fuero que por el huevo (de los de derechas quizá no pudiera decirse lo mismo) y hacen cuestión de gabinete de situaciones que , en no pocos casos, no son sino minúsculos trances de boudoir. No seré yo quien ponga en tela de juicio el derecho que asiste a cada cual de ver fantasmas y hasta de tomar café con los fantasmas.

Cuando era joven (repito una vez más señora: cuando era aún todavía más joven de lo que soy, quiero decir, hace medio siglo, sobre poco más o menos), sentía por los meapilas de izquierdas una gran admiración que después, poco a poco, se me fue diluyendo y borrando, se conoce que por la influencia de las malas compañías. Si no fuera por las malas compañías y su función catalizadora, todos seríamos meapilas, de izquierdas o de derechas, y el mundo semejaría un internado del Opus Dei. ¡Buena pejiguera!.

Ahora con esto de las elecciones y sus disimulos, están apareciendo meapilas por todas partes, y lo más curioso es que no se sabe bien si son de derechas o de izquierdas; el cotarro anda no poco revuelto y propicia la ganancia de los pescadores de votos. Debo reconocer que de ilusiones también se vive.

A mí me va poco el meapilismo, ni de derechas ni de izquierdas, y siento escaso aprecio por los meapilas de uno u otro color. Hay, sin embargo, unos especímenes que desprecio aún más todavía: los fingidores de un meapilismo que no sienten, pero suponen útil a sus fines. Contra ellos y sus ingenuas - y quizá rentables - estrategias, quisiera alertar al lector paciente y meapilas o no."


Recogido en Los sueños vanos, los ángeles curiosos, Barcelona: Argos Vergara, 1979.

dimanche 18 mars 2012

Traductores de D. ios




A los católicos cubanos les faltaba un acto supremo para escapar de los tiempos oscuros en que los ha metido la represión de palabra y acción. Les faltaba convertirse en traductores de D. ios. Lo han logrado excluyendo a las iglesias de los posibles lugares donde un Hombre cabizbajo pueda sentarse a confesar que este pecado de vivir,nacido en mal lugar, por el que le castigan con hambrunas, y desolación, merece ser contado al Papa como al bodeguero. Se han autoexcluido de humanidad y andan como periquitos de tonto cacareo sembrando la web de traducciones cada vez más descabelladas, más absurdas, más ignobles.

Cualquier recinto, plaza, cueva, bosque, recoveco, esquina, iglesia, sinagoga, templo, mojónkilométrico, trillo... es bueno para defender la dignidad, el resto palabrerías de prohibición, límite humano, auto censura, desvío de creencia, perversión de la fe, ignorancia histórica, dejadez, entrega de la voluntad personal a quienes han levantado santuarios (D. ios no es en ningún caso cuatro paredes, que en el pasado han servido a defender a los pobres y desprotegidos, o a "castigarlos" en la hoguera. D. ios no es la voz de especuladores y traductores de sus designios, interpretes twitteros ajenos al libre albedrío, a la capacidad santa de crecer cada ser humano en la adversidad), abyecto respecto a quien maltrata, oprime, en fin, constato de la tara en el rebaño. Abandono de la acción en pos de los milagros.

D. ios sin trasfondos de dominación, sin altares de ego, el único concebible por el intelecto, es energía sitúada del ombligo para abajo para vencer el desconsuelo de la existencia. Es reflejo cuántico de nuestra realeza en las decisiones, mirra e incienso de la capacidad del Hombre a convertir todo en una M, maravilla o mierda. Los creyentes, hasta el más iletrado, pueden llevarlo en el corazón, idealizarlo, pero en todas las religiones queda excluída la capacidad de convertirse en su vocero, me imagino que no es un gobierno de blogueros y gentecilla con puestos al frente de la nada.

« Toma » de nada, « ocupación » de nada, solo son términos totalitarios. Entraron a un templo y se sentaron en el mínimo espacio que reclama el que sufre, delante del sr. de la cruz que también sufrió vejaciones, según cuenta su libro sagrado. Vergüenza, un poco de vergüenza. No soy católica, pero veo tan malos cristianos, tan ajenos de la espiritualidad, tan marcados por el materialismo barato, cuidadosos de la propiedad del usurpador - la dictadura- que es mejor ni hablar de esto, están donde desean, en el infierno, ahora que sigan metiendo leña donde les quepa.

el secreto de la lavanda




aquI es donde te voy a contar mi amor el secreto de la lavanda.

samedi 17 mars 2012

destino





ESO QUE VENÍAMOS LLAMANDO EL DESTINO

Camilo José Cela

"Eso que veníamos llamando la estrella de cada cual -la buena y mala estrella de cada cual- eso que sospechamos, e incluso sabemos bien sabido que está escrito con letras de fuego en el inmenso libro que registra las vidas, las muertes y sus mil maneras; eso que a los griegos les sirvió para basar sus tragedias en lo que pasa, exactamente, porque una fuerza titánica -el fátum- las obliga a desencadenarse sin remisión. Eso es lo que nos sobrecoge y anonada. Esto es lo que nos levanta o nos hunde. Esto es lo que tomó la forma del rayo que fulminó al hombre que instantes tan sólo de libertad pudo gozar.

Es lástima que las agencias no hayan omitido el nombre de este personaje de tragedia, de este ser, casi mítico, lejano y desgraciado, que fue a morir, aún joven y ya evadido, cuando acababa de forzar su libertad.

Sería espantoso -aunque, a veces, pudiéramos desearlo- que el destino fuera transparente como el cristal, lúcido como la cabeza, fluyente y claro como el agua del arroyo que cae por entre las verdinegras y mansas piedras del monte.

No, no buceemos en ese arcano insondable, en ese tenebroso pozo sin fondo del destino. No tentemos las iras de los dioses, ni desatemos su furia; esa furia que, después, nadie podrá volver a atar y que será como un látigo de colas infinitas volteando, sin piedad, sobre nuestras pobres y desamparadas cabezas. La lucha.

El hombre que encontró la muerte mientras buscaba la libertad, que es una forma de la vida, había de ser cantando, en verso heroico, por todos los poetas trágicos del mundo, por todos los hombres capaces de sentirse con el ánimo sobrecogido ante el hado siniestro que guió, por el camino del rayo, sus últimos pasos en esta vida.

De nada nos sirve nada si la vida cesa, como una fuente que se seca, como un pájaro que, de repente, deja de volar como una nubecilla de verano a la que el calor evapora. Es inútil la lucha, es inútil la terca obstinación contra el destino. Y sin embargo, el viejo y cristiano refrán -a Dios rogando y con el mazo dando- nos prohíbe la desesperanza, nos veda el herético quietismo, nos alecciona las carnes y el espíritu contra la abdicación.

Podemos marchar -altaneros, orgullosos, erguidos e impertérritos, como minúsculos diosecillos- por todas las evasiones, a través de todos los campos, caminando bajo todas las tormentas, con el sendero alumbrado por todos los rayos del cielo. Es nuestro ciego y soberbio sino, la única actitud posible en el hombre, ese ser vivo que anda nutriendo la propia venda que vela sus ojos.
Pero jamás podremos asegurar con plena conciencia, con certeza rigurosa, que nuestra marcha nos haya de conducir a la meta propuesta, ese último paso que, a veces, se divierte en jugar a alejarse, como un niño travieso, o en jugar a ocultarse, como un niño muerto en el instante mismo de nacer.

Amante incierta, insegura, infiel, la vida, esa entelequia que se disfraza con los cien colores del engaño y con las cien mil palideces de la incertidumbre, nos zarandea como a livianos peleles, como a muñecos sin peso ni sustancia, como a arbolitos que se quedaran, como en el cuento, con las raíces al aire y la copa habitada por los pájaros locos que cantan sin ton ni son.

Nos ejemplarizamos - llenos de reservas porque sabemos que el hombre sigue siendo el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra- con la atemorizada lección del hombre al que mató el destino cuando el destino, según todas las apariencias, lo había puesto en la linde de la vida y de la libertad.

Procuremos no caer en el fatalismo árabe, en el pensamiento de que el hombre es un villano que se mueve al aire incierto o decidido de su propio destino, una aguja magnética que gira, torpe o concreta, en pos de ese norte que ignoramos dónde está.

Pero tampoco echemos en el saco del olvido, en el vertedero de los pensamientos inútiles, la idea de que el destino, como un padre exigente y desconocido, rige nuestras acciones, gobierna nuestros pasos, vela por que lleguemos a ese fin que sólo él -y tan sólo él- ha previsto.
Porque el rayo, como la liebre, salta donde menos se piensa."

Recogido en Cajón de sastre; Esplugues de Llobregat, Plaza & Janés; 1989

DE ALGO, NO DE ALGUIEN





DE ALGO, NO DE ALGUIEN

Camilo José Cela

“[...] El escritor se enfrenta con la cuartilla en blanco para servir con la palabra -el médico del ánimo enfermo, para Esquilo- aquello que tranquiliza, aún a golpes violentísimos, su conciencia: la justicia y la eficacia, que algunos admiten como conceptos identificables; el amor y el odio, que quizá sean vertientes dispares de la misma noción; la belleza y la fealdad, con sus huidizas lindes inaprehensibles y cambiantes, etc. Luis Vives sostiene que no hay espejo que mejor refleje la imagen del hombre, que sus palabras. Pues bien: en la lealtad a sí mismo a través de la propia palabra, se apoya la más justa ley del escritor.

La literatura es la última justicia vestida -o desnudada- con el noble y duro y siempre bello ropaje de la palabra. El día 22 de febrero de este año, en la mar y amaneciendo a la vista de Alicante, se me ocurrió escribir al dorso de una tarjeta una breve nota que decía: la misión de la justicia es discernir la razón para insuflarle fuerza; no rastrear la fuerza para darle la razón. Después, releyendo a Pascal, vi que había pensado algo bien parecido y antes que yo: No pouvant faire que ce qui est juste fùt fort, on a fait que ce qui est fort fùt juste. A la literatura corresponde apoyar, con la danza de la palabra, a la razón y resistir, con el escudo de la misma palabra, los embates de la fuerza que, tan sólo por serlo, exige que se le llame razonable. Repito: todo lo demás es grafomanía."

Recogido en Al servicio de algo, Madrid: Alfaguara, 1969.

mercredi 14 mars 2012

Delirio del incrédulo




María Zambrano - Delirio del incrédulo

Bajo la flor, la rama;
sobre la flor, la estrella;
bajo la estrella, el viento.
¿Y más allá?
Más allá, ¿no recuerdas? , sólo la nada.
La nada, óyelo bien, mi alma:
duérmete, aduérmete en la nada.
[Si pudiera, pero hundirme... ]
Ceniza de aquel fuego, oquedad,
agua espesa y amarga:
el llanto hecho sudor;
la sangre que, en su huida, se lleva la palabra.
Y la carga vacía de un corazón sin marcha.
¿De verdad es que no hay nada? Hay la nada.
Y que no lo recuerdes. [Era tu gloria.]
Más allá del recuerdo, en el olvido, escucha
en el soplo de tu aliento.
Mira en tu pupila misma dentro,
en ese fuego que te abrasa, luz y agua.
Mas no puedo.
Ojos y oídos son ventanas.
Perdido entre mí mismo, no puedo buscar nada;
no llego hasta la nada.

Roma. Enero, 1950. Hotel d'lnghilterra

lundi 12 mars 2012

Carlos Alberto Fleitas y su obra monumental.



Puente de la Concordia. Siglo XIX

canto a MATANZAS


Las imágenes recorren la web, aunadas en un libro de exquisita factura, Carlos Alberto Fleitas presenta a la ciudad de Matanzas, se adentra como un duende en interiores de luz acomodada entre sillas del siglo XVIII, lámparas de lagrimas de cristales, casonas y recovecos de la ciudad de los Puentes.

Una joya bibliográfica, la historia de lugares y personas en sacudidas y desvelos, la memoria y la riqueza del patrimonio cubano, hermoso porque es el canto a la locura de sentir la ciudad lejana, transformada, perdida entre ruinas de la isla.

El primer asombro fue “ahí estuve, una vez gocé de esa bondad”; luego fue recorrer la creación de este hombre, que partió de Cuba con diez años y se empeña en rescatar a la isla, portándola a la universalidad.

De paso nos ofrece un cuadro inhabitual de la Habana, y no es la imagen turística, en ella emociona el familiar que estuvo, la huella que ha transformado la memoria de este joven en laboratorio de humanidades, en acariciador de muros, arquitecturas que han ido desapareciendo, y rescata como momentos históricos, intensos, como si fuesen la ultima visión de condenados a la ausencia, a vida.

Su obra, puede admirarse y adquirirse en diferentes sitios virtuales, no necesita defensor, nos interpela. La comparto para disfrute de almas. Obra monumental de rescate, archivo, poesía que conmueve, y para la que sobran palabras. Donde vaya su lente, tendremos el asombro, el talento que es algo más que un gene, para posesionarse como el sonoro murmullo de ancestros. Gracias.





Canto a Matanzas. fotografías y ensayo: Carlos Alberto Fleitas poema: Carilda Oliver Labra. (puede verse el libro completo en el link)

Fleitas Cuba Collection



Carlos Alberto Fleitas,en FB

CUBA COLLECTION


hermosa HABANA FleitasCubaCollection 2012

architect & photographer Carlos Alberto Fleitas committed to the preservation of the architectural + cultural heritage of Cuba, collages his latest night photos of the eternal city of Havana

"La luz matinal y la de los crepusculos es el fuego de las luces de La Habana."
Jose Lezama Lima

photos: Arq. Carlos Alberto Fleitas 2012
art direction: Roger P. Machin
music: Hermosa Habana
composer: Rolando Marcelo Vergara Rodríguez
singer: Manu Tenorio - Tres Palabras 2008



CANAL TV DE FLEITAS EN YOUTUBE

jeudi 8 mars 2012

Incendio Paris, Hotel Ritz , Place Vendôme










Place Vendôme column, on March 8, 2012 in Paris, after a fire - which appears to have started in the nearby Hotel Ritz underground parking lot - has broken out. AFP PHOTO JOEL SAGET

femme, mujer, cosilla.


Felicidades a todas las niñas cubanas que somos mujeres hoy, en exilio.
Felicidades a las mujeres que pasan por este espacio.
queda tanto, tanto por hacer...

Se ha cumplido el destino del saltimbanqui de la Cultura cubana.





Fin de época para el saltimbanqui. El que se paseaba por la señorial casona de la UNEAC en el Vedado, quien adMinistraba viajes, publicaciones, conciertos, libros, con el poder de vetar, de borrar a creadores, o de imponer lumbreras “canto-políticas”, ha sido trasladado con su melena y traje de ocasión para reuniones, fiestas y fusilamientos, al lugar que merecía: la trastienda de la alcoba de su majestad el dictador de Cuba.

En la nueva pieza, cercana al aseo de su majestad Castro II, sin muchas ventanas porque de todas formas el sol no puede traspasar esas penumbras, el que implantara la prostitución en las esferas del Arte, no escribirá memorias, no le hace falta, durante años al frente de los intelectuales cubanos, conoce al dedillo a quienes le deben agradecimiento por un viaje, un puesto, un premio, y los utilizará.

Quizás viejo, con más maldad y frustración, intente pegar su nombre, Abel, -completamente identificado con Caín, más que espejo de Caín la esencia de la traición proyectada,como si realmente fuera Abel quien mató al hermano- con la negrura del Prieto , pues, finalmente, el saltimbanqui que entretenía al rey, retoma su verdadera misión: peón en asuntos deleznables.

Diestro, como antes lo fuera en redactar listas de innombrables, en hacerse el desatendido cuando morían poetas y pintores y observaba el robo de esas obras, (a mi no solo me dejo en la calle el día del entierro de Fayad Jamis, también se hizo el de la vista gorda cuando me desaparecieron en Francia); el promotor de la venta del patrimonio por dientes de oro de la rancia canalla europea, de la usurpación ,del exterminio de la fe, subido en el Faro del Morro reía frente la agonía de los condenados a jamás volver a tierra, mientras en cada puerto plantaba un payaso para que el Arte de la destrucción totalitaria perviva, mate, ensucie.

Da igual el comisario que ocupe su puesto de Ministro, él ha completado su destino. Al acecho de la llamada, seguirá cambiando el papel de culo cada mañana a su amo.

Les he traducido a Baudelaire. Cambien algunas palabras, déjense llevar por las visiones, jugando con ellas, veremos al degradado saltimbanqui en el lugar donde nadie, a estas alturas, quiere ponerse.

Buena lectura.





« Le Vieux Saltimbanque », Charles Baudelaire (1821-1867)
Petits poèmes en prose (posth. 1869)


Partout s’étalait, se répandait, s’ébaudissait le peuple en vacances. C’était une de ces solennités sur lesquelles, pendant un long temps, comptent les saltimbanques, les faiseurs de tours, les montreurs d’animaux et les boutiquiers ambulants, pour compenser les mauvais temps de l’année.
En ces jours-là il me semble que le peuple oublie tout, la douleur et le travail ; il devient pareil aux enfants. Pour les petits c’est un jour de congé, c’est l’horreur de l’école renvoyée à vingt-quatre heures. Pour les grands c’est un armistice conclu avec les puissances malfaisantes de la vie, un répit dans la contention et la lutte universelles.
L’homme du monde lui-même et l’homme occupé de travaux spirituels échappent difficilement à l’influence de ce jubilé populaire. Ils absorbent, sans le vouloir, leur part de cette atmosphère d’insouciance. Pour moi, je ne manque jamais, en vrai Parisien, de passer la revue de toutes les baraques qui se pavanent à ces époques solennelles.
Elles se faisaient, en vérité, une concurrence formidable : elles piaillaient, beuglaient, hurlaient. C’était un mélange de cris, de détonations de cuivre et d’explosions de fusées. Les queues-rouges1 et les Jocrisses2 convulsaient les traits de leurs visages basanés, racornis par le vent, la pluie et le soleil ; ils lançaient avec l’aplomb des comédiens sûrs de leurs effets, des bons mots et des plaisanteries d’un comique solide et lourd comme celui de Molière. Les Hercules, fiers de l’énormité de leurs membres, sans front et sans crâne, comme les orang-outangs, se prélassaient majestueusement sous les maillots lavés la veille pour la circonstance. Les danseuses, belles comme des fées ou des princesses, sautaient et cabriolaient sous le feu des lanternes qui remplissaient leurs jupes d’étincelles.
Tout n’était que lumière, poussière, cris, joie, tumulte ; les uns dépensaient, les autres gagnaient, les uns et les autres également joyeux. Les enfants se suspendaient aux jupes de leurs mères pour obtenir quelque bâton de sucre, ou montaient sur les épaules de leurs pères pour mieux voir un escamoteur éblouissant comme un dieu. Et partout circulait, dominant tous les parfums, une odeur de friture qui était comme l’encens de cette fête.
Au bout, à l’extrême bout de la rangée de baraques, comme si, honteux, il s’était exilé lui-même de toutes ces splendeurs, je vis un pauvre saltimbanque, voûté, caduc, adossé contre un des poteaux de sa cahute ; une cahute plus misérable que celle du sauvage le plus abruti, et dont deux bouts de chandelles, coulants et fumants, éclairaient trop bien encore la détresse.
Partout la joie, le gain, la débauche ; partout la certitude du pain pour les lendemains ; partout l’explosion frénétique de la vitalité. Ici la misère absolue, la misère affublée, pour comble d’horreur, de haillons comiques, où la nécessité, bien plus que l’art, avait introduit le contraste. Il ne riait pas, le misérable ! Il ne pleurait pas, il ne dansait pas, il ne gesticulait pas, il ne criait pas ; il ne chantait aucune chanson, ni gai ni lamentable ; il n’implorait pas. Il était muet et immobile. Il avait renoncé, il avait abdiqué. Sa destinée était faite.
Mais quel regard profond, inoubliable, il promenait sur la foule et les lumières, dont le flot mouvant s’arrêtait à quelques pas de sa répulsive misère ! Je sentis ma gorge serrée par la main terrible de l’hystérie, et il me sembla que mes regards étaient offusqués par ces larmes rebelles qui ne veulent pas tomber.
Que faire ? À quoi bon demander à l’infortuné quelle curiosité, quelle merveille il avait à me montrer dans ces ténèbres puantes, derrière son rideau déchiqueté ? En vérité, je n’osais ; et, dût la raison de ma timidité vous faire rire, j’avouerai que je craignais de l’humilier. Enfin, je venais de me résoudre à déposer en passant quelque argent sur une de ses planches, espérant qu’il devinerait mon intention, quand un grand reflux de peuple, causé par je ne sais quel trouble, m’entraîna loin de lui.
Et, m’en retournant, obsédé par cette vision, je cherchai à analyser ma soudaine douleur, et je me dis : Je viens de voir l’image du vieil homme de lettres qui a survécu à la génération dont il fut le brillant amuseur ; du vieux poëte sans amis, sans famille, sans enfants, dégradé par sa misère et par l’ingratitude publique, et dans la baraque de qui le monde oublieux ne veut plus entrer !




El viejo saltimbanqui, de Charles Baudelaire
Nota: Poema número 14 de El spleen de París (Los pequeños poemas en prosa).



Por doquiera se ostentaba, se derramaba, se solazaba el pueblo en holgorio. Era una de esas solemnidades que con mucha antelación esperan los saltimbanquis, los prestidigitadores, los domadores de bichos y los vendedores ambulantes, para compensar los malos tiempos del año.

En días así, el pueblo, me parece, se olvida de todo, del dolor y del trabajo; se infantiliza. Para los chiquillos es un día de asueto, pues el horror de la escuela es aplazado por veinticuatro horas. Para los mayores es un armisticio concertado con las potencias maléficas de la vida, un alto en la contienda y la lucha universal.

El hombre de mundo y el hombre espiritual escapan difícilmente a la influencia del júbilo popular. Absorben sin querer su parte de esta atmósfera de despreocupación. Por lo que a mí toca, no dejo nunca, como buen parisién, de observar todas las barracas que se pavonean en esas épocas solemnes.

Realmente hacían una formidable competencia: chillaban, mugían, aullaban. Era una mezcolanza de gritos, detonaciones de cobre y explosiones de cohetes. Titiriteros y payasos desfiguraban con convulsiones los rasgos, de sus rostros atezados y curtidos por el viento, la lluvia y el sol; soltaban, con aplomo de comediantes seguros del efecto, chistes y bromas de una comicidad sólida y densa como la de Molière... Los Hércules, orgullosos de la enormidad de sus miembros, sin frente y sin cráneo, como orangutanes, se hinchaban majestuosamente bajo las mallas lavadas la víspera para la solemnidad. Las bailarinas, hermosas como hadas o princesas, saltaban y hacían cabriolas al fulgor de las linternas, que chispeaban en sus faldas.

Todo era luz, polvo, gritos, gozo, tumulto; algunos gastaban, otros ganaban, ambos alegres. Los niños se colgaban a la falda de sus madres para conseguir caramelos, o se subían en hombros de sus padres para mejor observar a un escamoteador deslumbrante como una divinidad. Y por todas partes circulaba, dominando sobre los perfumes, un olor a frito, que era como el incienso de la fiesta.

Al extremo, en el último extremo de las barracas, vergonzoso, como si él mismo se hubiera desterrado de aquellos esplendores, vi a un pobre saltimbanqui, encorvado, caduco, decrépito, la ruina de un hombre recostado en el poste de su choza; choza más miserable que la del salvaje embrutecido, donde dos restos de vela humeantes iluminaban demasiado bien desolación.

Por dondequiera, gozo, lucro, liviandad; por dondequiera certidumbre del pan de mañana; por dondequiera explosión frenética de la vitalidad. Aquí miseria absoluta, miseria embozada, en el colmo de horror, en harapos cómicos, donde la necesidad, más que el arte, había introducido el contraste. ¡No reía el desgraciado! No lloraba, no bailaba, no gesticulaba, no gritaba, no cantaba ninguna canción, alegre ni lamentable, tampoco imploraba. Estaba mudo, inmóvil; había renunciado, abdicado... Su destino estaba cumplido.

Aquella mirada profunda, inolvidable, se paseaba por el gentío y las luces que se arrastraban como olas y se detenían a escasos centímetros de su repulsiva miseria! Sentí que la terrible mano de la histeria me oprimía la garganta, y me pareció que me ofuscaban lágrimas rebeldes, que se negaban a caer.

¿Qué hacer? ¿Para qué preguntar al infortunado qué curiosidad, qué maravilla podría enseñarme en esas tinieblas malolientes, detrás de la cortina desgarrada? En verdad, no me atreví, quizás mi timidez les haga sonreír, confieso que temí humillarle. Cuando resolví dejar unas monedas en las planchas, esperando que adivinara mi gesto, una multitud perturbada , sin que supiese la razón, me arrastró lejos de allí.

Obsesionado por aquella visión, al marcharme traté de comprender mi súbito dolor, y me dije: ¡Acabo de ver la imagen del viejo literato, superviviente de la generación de la que fue brillante entretenimiento; viejo poeta sin amigos, sin familia, sin hijos, degradado por la miseria y por la ingratitud pública, en la barraca donde hasta la gente olvidadiza no quiere entrar más!

(Mis excusas a todos los saltimbanquis por utilizar este noble oficio en el texto)

mardi 6 mars 2012

Amarar en Letralia




Letralia

Muy agradecida a Jorge Gómez Jiménez

en el Portal de Poesía Contemporánea. METAPOESíA



Portal de Poesía Contemporánea. METAPOESíA, una muestra significativa de la poesía iberoamericana. Dirigo por Joehan Romero. Muy agradecida.

Ya no es mágico el mundo Borges.






1964
Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,

cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.

Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente

para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.

JORGE LUIS BORGES

Atmósfera antropofágica en Madrid.





Claro que sí, Sr. Luife Galeano , no porque Usted se comporte como una piltrafilla del montón, que sigue los manuales de la descalificación gratuita a autores y obras que desconoce, voy a dejar de llevar el recado a su progenitora en ese "notable y notorio distrito hamburgués característico por su despampanante fulgor de luces rojas al anochecer”

Además, mi espacio web, sube su declaración a primera plana, y ofrece Gratuidad completa a quienes deseen doblarse de la risa. Su lenguaje es garantía de la fatuidad que provoca acercarse a su aire.

Di Marga Code prosigue BUSCANDO TALENTOS en el arte de la rebaja humana, la soporífica escachadera de obra no leída, y la machanga matraca sobre la moral de las poetas. Nos especializamos en “entes” que no han visto el Paraíso y en genes modificados por el totalitarismo. También en EXCLUIDOS de famosas castas oficiales.

Pero su texto Sr. Luife Galeano, no aporta nada nuevo, demasiado manido y para colmo HA SIDO LEIDO EN EL GRANMA. Podía exigirle dinero por la lectura, pero no soy una estafadora y se lo devuelvo publicado gratis, agradecida de que mantenga bien lejos su atmósfera(en cubano: aguaje.)

_Que conste, NO LO PUBLICO POR VENGANZA, el ridículo no mata_


'Especialmente dedicado a traductores'


Luife Galeano dice:

Mi humilde réplica a Dña. Margot, Reina de Groenlandia

Luife Galeano

La amargura es el acíbar que penetra en los pobres espíritus derrotados. En aquellos que, ante una situación huérfana de explicaciones, no llegan a comprender que se enfrentan a su propio fracaso y no lo ven. Les supera. En su particular amanesquera despiertan zurumbáticas y se amarañan en un celaje presagio de lo que se espera o desea.

Resulta que un personaje de esta grey zurriburri, ámala ilustre de linajes insospechados y realezas de amajadares ignotos, en su ocioso deambular cibernético vino a avitrinarse en mi página web a interpretar en semiculta prosopopeya lo que allí se decía. Pero claro, las limitaciones producen esterilidades y, por razones que no llego a comprender, dio con sus posaderas en tierra por desorbitado asombro al imaginarse que los autores residentes en Cuba me abonaban óbolo pecuniario a cambio de publicar sus obras. Y que otros, exiliados, procedían en igual pertinaz actitud para contemplar sus obras publicadas en un ente editorial que nuestra audaz criticante califica de sucursal de la isla comunista.

El sueño de la razón produce monstruos y la ignorancia zurullos indecorosos. Y así, al señalársele su aberrante equívoco, la docta infanta ab irato me acusó no solo de faltarle al respeto sino de mandarle a callar. Nada más lejos de mi proceder y, como cualquier lector de cierta altura intelectual puede comprobar en las transcripciones que realiza la susodicha en su bitácora, jamás le he faltado al respeto. Solo le he recordado en cada ocasión que lo que dice es incierto.

No obstante, en amachorrados argumentos, he aquí que lanza sus venablos conminándome a una respuesta que no estoy obligado a dar. Y yo repito: No tengo que dar explicaciones, solo le digo que lo que usted dice es infundado y, por ende, erróneo. Si usted desea amachambrarse en sus elucubraciones, hágalo. Si su capricho es elevar falsos testimonios, por favor, no vea óbice, obstáculo, muro o valladar que la detenga. Eso sí, tampoco el ámago que destila lo vuelque sobre mí.

Su estilo zorronglón y amancebado deja mucho que desear. No trate de enredarme en el albareque de sus incapacidades ni se amalle de razones que no le son propias. Si es su real deseo mandarme al carajo, Regina dixit, sepa que yo, por el contrario, le desearía la nombrasen Princesa de St Pauli; notable y notorio distrito hamburgués característico por su despampanante fulgor de luces rojas al anochecer.

Le ruego, aluéñese de mí. Bastante tiempo me hace usted perder por mor de sus incapacidades. Si nadie le publica sus escritos será porque no lo merecen. Si ello le disgusta, estudie, Alteza, pero no calumnie. Recuerde: Calumnia est aliquid.




RECAPITULATIVO: Todo comenzó por mi asombro al ver que en Facebook mostraba a tantos escritores residentes en la isla, en el elenco de la cacareada (en los cuatro o cinco pasillos de las oficodas del exilio) y recién estrenada editora:




“Qué suerte tienen estos autores, incluso y muchísimo más los que viven en Cuba que se pueden pagar la Editora, increíble! ! Qué suerte, me caigo del asombro!


En esa Web piden 250 euros -precio de lectura de los manuscritos. Como comenta en calidad de jefe el Sr. Luigi: “Manuscritos nos llegan a cientos y la mayoría no pasarían el examen de 1º grado del colegio. La editorial no va a sufragar gastos de escritos de poca calidad.” Es decir, que va para fortuna, igual que esas personas que ofrecen trabajo en las petroleras a quienes se inscriban en un sitio por 500 dólares. Viendo el asunto, es hasta barato.

Si constato: 3 autores de afuera –incluido el susodicho - + 5 cubanos, residentes en la isla en la nómina de la atmósfera, es lógico que me extrañe porque allá, Cuba, el dinero no alcanza para comer, ni existe mata de monedas convertibles.

En fin, la respuesta que podía darme, era una simple ecuación matemática.
(O mandarme al carajo "porque hace lo que le da la gana", o tirarme a bonche,todas permisibles en sociedad civilizada, y + porque "soy o era"- nunca se sabe- "amiga", de esos escritores, )




Pero prefirió el Sr. Luife Galeano aprovechar la oportunidad y extender el asunto a las letras: valorar obras que no ha leído, que no le han sido confiadas, ni ha posado ojo por casualidad, molerme como autora sin tocar una página de mis escritos, y aplicar la vieja lección del Granma: hacer papilla o polvillo a las personas. Descalificando completamente en el Código de Ética de la profesión “editor”.

Me veo, prueba de gentileza con mis lectores, en la obligación de ofrecer una compensación, , el PDF Ética para Amador de Fernando Savater.

En fin como “quiere que le lean”, y utilizar la publicidad de mi blog para su negocio, vamos a hacerle este favor, el de hoy, que tampoco puedo ocuparme de su marketing. Excepcionalmente, por la hilaridad que me ha causado encontrar a un representante Homo sapiens fossilis con lenguaje florido, desperdigado (en cubano: manda’o a correr) completamente antropofágico, en pleno exilio, por más señas en Madrid, AGRADECIDA comparto.